domingo, 19 de enero de 2020

Irán y los progres que aman dictaduras

En estas semanas que pasaron, Irán fue noticia. No sólo porque Estados Unidos decidió borrar del mapa a uno de los mayores promotores del terrorismo internacional, el General Soleimani, sino porque la venganza que proclamó la dictadura teocrática de los Ayatolas se fue al garete. En lugar de impactar en objetivos norteamericanos que pretendían destruir, lo que terminó sucediendo es que derribaron “accidentalmente” un avión con 176 pasajeros de diversas nacionalidades, que habían pasado la época festiva de navidad y año nuevo en Irán.

A nivel local, en las últimas horas del viernes, el pasquín progre llamado Revista Anfibia publica la nota “Irán es un país real”, de autoría del periodista Fernando Duclós. Un pastiche costumbrista que se encarga de romantizar la vida del iraní común, igualando a la mujer que pelea por su libertad de no llevar velo, con el sujeto que es partidario del régimen.

El artículo pone al mismo nivel a quienes apoyan al régimen y a sus víctimas. La relativización de los hechos que hace la progresía es totalmente condenable.
No aparece la palabra “dictadura”. Se romantiza a un régimen dictatorial de corte teocrático, criminal y terrorista, con todos los clichés de la izquierda global: la historia compartida, el patriotismo, la identidad nacional, la victimización, los detalles antropológicos y el pobrismo.
Puede resultar llamativo para ojo lego que los progres que defienden al feminismo más radical, terminaran por avalar dictaduras teocráticas donde la palabra de la mujer vale la mitad de lo que vale la del hombre o donde si la mujer es violada, automáticamente es repudiada por su familia y queda en la calle. Regímenes donde se cuelgan a los gays de grúas, se ordenan latigazos a las mujeres lesbianas, se encarcela a mujeres presas por decidir no llevar velo, y en los últimos tiempos, también a los abogados que defienden a estas mujeres. Sugiero seguir el caso de la abogada Nasrin Sotoudeh, condenada a 38 años de prisión y 148 latigazos por haber ejercido su profesión.
Deleznable resultó el cruce en redes sociales entre el periodista argentino, residente en Brasil, Bruno Bimbi, con el consultor político K, Artemio López. Ante el posteo de una foto donde se muestra al régimen colgando a dos personas gays, López sostuvo que eso era “una construcción social”. Desde este espacio quiero expresar mi más severo repudio a tamaña expresión de odio y desprecio por los hechos objetivos.

                                                            Imágenes del cruce entre Bimbi y López en Twitter
No es para nada nuevo un fenómeno como el de la izquierda romantizando dictaduras: 30 años atrás, días antes de la caída del muro de Berlín, conspicuos militantes “progresistas” firmaron una solicitada celebrado los 40 años de la República Democrática de Alemania. Entre los firmantes estaba el abogado, ahora jubilado, y otrora Juez que juró sobre el Estatuto de Reorganización Nacional, Dr. Eugenio Zaffaroni. Más cercano en el tiempo, basta recordar las multitudes que convocó el dictador asesino Fidel Castro a un discurso que duró 4 horas, en las escalinatas de la Facultad de Derecho.
Sostengo que hacerle propaganda a un régimen como el iraní, de carácter teocrático, con lazos terroristas y que conculca las libertades de sus habitantes, no es de progre. Es profundamente nazi.
Por suerte, en los últimos días, masas enardecidas despertaron del letargo y están reclamando el fin de una dictadura que viene restringiendo libertades desde hace 41 años. Aboguemos por que a Irán llegue la gran brisa liberal, que trajo el respeto por la vida, la paz y la propiedad privada a casi todo Occidente.

miércoles, 15 de enero de 2020

Reseña de Crítica de las Ideas Políticas Argentinas de Juan José Sebreli


Reseña de Crítica de las Ideas Políticas Argentinas
de Juan José Sebreli 
(Ed. Sudamericana - 2002 - 540 páginas)



Juan José Sebreli es la cabeza más lúcida de la Argentina actual.
Autor de libros como El Malestar de la Política (Ed. Sudamericana,
2012) y Los deseos Imaginarios del Peronismo (Sudamericana,
Reeditado 2019), donde siempre no se deja títere con cabeza. Como
la gran parte de la intelectualidad liberal de hoy, en el pasado estuvo
en la izquierda. Hay que sumarle que en su juventud, vio nacer y
desarrollarse al peronismo y quizás es el autor que mejor le define.

Excelentemente organizado, en 8 capítulos que recorren las ideologías
que atravesaron al país en más de 150 años de historia. Desde el orden
conservador, la transición del liberalismo al nacionalismo, el radicalismo,
el nacionalismo, el peronismo, el militarismo, la izquierda y terminando
con la dificil apertura democrática. Al final de libro se encuentran todas
las notas al pie, la profusa bibliografía utilizada y un índice onomástico,
que facilita la búsqueda de determinadas personajes de la historia.

Aquí se descubren hechos absolutamente olvidados, deliberadamente o
no, por el peronismo. Uno de ellos es el origen en el propio fascismo
nacional de calificar a la década del 30 del siglo pasado como la “década
infame”. Una de las joyas que muestra el libro, son las ideas de Juan B.
Justo, que fue uno de los socialdemócratas más importantes de la primera 
mitad del siglo XX. Un socialista actual le aborrecería y Justo quedaría
como un liberal.

Quizá el mejor capítulo del libro es cuando habla de las izquierdas. Recorre
desde Juan B Justo, hasta terminar en los Montoneros y los troskos
marginales terminando en tres carillas que demuestran que la izquierda no
cambió nada en 20 años y sí cambió, fue para peor, porque se convirtió en
una cáscara vacía donde hoy se militan cosas que hace 75 años militaban
los nazis.

En suma, si quieren aprender sobre cómo llegamos al siglo XXI en materia de
ideología política, es el libro ideal para cualquiera que así lo desee.

.



La Provincia no es Finlandia. Es peronista

La nota de Roy Hora publicada el fin de semana pasado en *Seúl*, "La provincia impotente" , tiene una virtud: pone en debate un pr...